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miércoles, 16 de mayo de 2018

¡DESENMASCARAR Y APLASTAR AL REVISIONISMO Y AL OPORTUNISMO! ¡VIVA EL COMITÉ BANDERA ROJA DE ALEMANIA!


El proletariado y pueblo del Ecuador, se solidariza con los camaradas del Comité Bandera Roja, de Alemania, quienes, en la marcha del 1 de mayo, fueron cobardemente agredidos por oportunistas y revisionistas coludidos con los aparatos represivos del estado.

Algo que hemos aprendido los comunistas en el Ecuador es que fieles a los principios del marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo, la construcción de los instrumentos para la revolución debe, necesariamente, tener aquel carácter de construcción concéntrica y simultánea del partido, frente y ejército, siendo el partido el centro. Es decir, no podemos construir primero el Partido y después el ejército y el frente, sencillamente porque no tendremos el sustento de masas y el respaldo armado que vaya garantizando y consolidando cada posición ganada en la construcción y preparación de la guerra popular.

Esta construcción concéntrica y simultánea nos permite ir, en medio del proceso, generando espacios y acciones que de una u otra manera comprometen la destrucción de los escenarios y arsenal político con el que cuenta el imperialismo, el viejo estado y su aliado estratégico, el revisionismo. Entonces, aquí la consolidación de este proceso solo puede darse construyendo partidos militarizados, y sujetos de nuestra experiencia en particular, militarizar también los escenarios de trabajo del frente.

De todas maneras, la agresión que han sufrido los camaradas de Alemania, es también una agresión al proletariado internacional y la asumimos de esa manera, con todas las responsabilidades que compromete a nuestra militancia y sus tareas al respecto.

La cobarde y hartera agresión de estos miserables alineados no solo con el viejo revisionismo y el oportunismo, sino con la LOD, que se expresa como el neo revisionismo, también sugiere a los comunistas dos elementos de importancia que deben ser considerados: que los miembros del Comité Bandera Roja, están enarbolando, aplicando y defendiendo la línea ideológica correcta, entonces la reacción, los oportunistas y los revisionistas operan, actúan, desnudan sus verdaderos propósitos y a la vez evidencian que estamos transitando el camino que la clase y el pueblo deben caminar para la conquista del poder. Bien lo decía el presidente Mao, “para nosotros, es malo si una persona, partido, ejército o escuela no es atacado por el enemigo, porque eso significa que ha descendido al nivel del enemigo. Es bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado los campos con él. Y mejor aún si el enemigo nos ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda virtud, porque eso demuestra que no sólo hemos deslindado los campos con él, sino que hemos alcanzado notables éxitos en nuestro trabajo” y esa es la verdad camaradas, y ante esto los ataques se multiplicarán, y cada vez serán más alevosos y cruentos, entonces aquí opera el otro aspecto, el otro elemento, la respuesta, la necesaria reacción, hacerle saber al enemigo de la clase que no somos mansos y pusilánimes corderos, que no estamos dispuestos a poner la otra mejilla, que devolveremos palabra por palabra, golpe por golpe, sangre por sangre, y a la final los ahogaremos en su propia sangre, con toda su inmundicia ideológica, pues estamos claros que ”hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra”.

Nuestra solidaridad, respaldo y reconocimiento al brillante trabajo que viene realizando el proletariado de Alemania hoy aupado en el Comité Bandera Roja, portaestandartes de la línea ideológica correcta, el marxismo-leninismo-maoísmo; del pensamiento Gonzalo, y que sobre los hechos, van demostrando que la posibilidad de forjar comunistas de nueva estirpe en las entrañas del imperialismo es una realidad palpable y que se ajusta a los intereses del proletariado internacional y su meta final: el comunismo.

¡VIVA EL COMITÉ BANDERA ROJA DE ALEMANIA!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!

¡VIVA EL PENSAMIENTO GONZALO!

¡DESENMASCARAR Y APLASTAR AL REVISIONISMO COMO SIRVIENTE DEL IMPERIALISMO Y ALIADO ESTRATÉGICO DE LA REACCIÓN!

¡MUERTE AL IMPERIALISMO, MUERTE AL REVISIONISMO!



miércoles, 2 de mayo de 2018

Declaración conjunta de Partidos y Organizaciones Maoístas con motivo del Primero de Mayo de 2018:


¡Proletarios de todos los países, uníos!


En este primero de mayo de 2018 nos dirigimos al proletariado internacional, como parte de la gran Campaña Mundial por los 200 años del nacimiento de nuestro gran fundador, Karl Marx. Este glorioso bicentenario del nacimiento de nuestro fundador lo celebramos también junto al 170 aniversario del Manifiesto del Partido Comunista, reafirmándonos en la plena vigencia de la Ideología, Principios y Programa fundamentales del proletariado internacional por él establecidos, sintetizados en el lema: ¡Proletarios de todos los países, uníos!
Con el Manifiesto Comunista, primera presentación sistemática teórica, ideológica y política del Comunismo, nació el Movimiento Comunista Internacional, de la Liga de los Comunistas a la Asociación Internacional de los Trabajadores y de ésta a los días de hoy, pasando por la II Internacional y por la III, la gloriosa Internacional Comunista, expresión organizada de la vanguardia del proletariado internacional, que marcha, entre vueltas y revueltas, inconteniblemente enarbolando, defendiendo y aplicando los principios y programa que llevarán a la humanidad al Nuevo Mundo, a la sociedad sin clases, al Comunismo.
Con el nacimiento del Movimiento Comunista la historia conoció el surgimiento de un nuevo tipo de hombres, dotados de firme unidad de pensamiento y acción, los comunistas, organizados en partido distinto y opuesto a todos los demás partidos hasta entonces conocidos en la historia, hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por la causa de la emancipación humana, a través de la única vía posible, la de la emancipación política del proletariado: la Revolución Proletaria, la Dictadura del Proletariado, el Socialismo científico como tránsito al luminoso Comunismo. En este primero de mayo, rendimos nuestros más ardientes homenajes a los gigantes del pensamiento y la acción Carlos Marx, Friedrich Engels, Vladimir Lenin, Josef Stalin y al Presidente Mao Tsetung, destacadamente las tres grandes Luminarias Inmarcesibles Marx, Lenin y el Presidente Mao, y a las incontables legiones de comunistas del Movimiento Comunista Internacional, que a lo largo de estos 170 años vienen de forma indoblegable entregando sus vidas por la tan gloriosa y la mayor de todas las causas.
Transcurridos ​​200 años del nacimiento de nuestro fundador y 170 años del Manifiesto, el mundo nunca antes estuvo tan pleno de tormentas y tan maduras las condiciones objetivas para la Revolución Proletaria Mundial, dadas por el nivel nunca antes visto de la socialización de la producción y por el más avanzado grado de descomposición del capitalismo, el imperialismo agonizante. Y, pese a que el proletariado ha sufrido reveses con las restauraciones capitalistas, allí donde él había conquistado el Poder y edificó el socialismo, el proletariado revolucionario comprobó y desarrolló su ideología científica del marxismo, pasando al marxismo-leninismo y al  marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo como su nueva, tercera y superior etapa, dotando a la clase, más que nunca, de su arma todopoderosa para movilizar, politizar y organizar a las masas oprimidas del mundo para luchar, derrotar y barrer, parte por parte, de la faz de la tierra al imperialismo, sus lacayos y a toda la reacción, combatiendo de modo implacable e inseparable al revisionismo y a todo el oportunismo.
La crisis general de descomposición del imperialismo sigue agravándose y en los próximos años y décadas seguirá produciendo disturbios de magnitudes crecientes, llevando sufrimientos inauditos a las masas populares en todo el mundo y provocando a su vez su más feroz resistencia y justa rebelión. El drama de millones de refugiados golpeados por las guerras de agresión y genocidios demuestra el rostro verdadero de la "civilización" imperialista, el imperialismo es cáncer y los pueblos del mundo no lo necesitan. El imperialismo no tiene otro destino que fracasar sucesivamente, mientras el pueblo está condenado a triunfar inevitablemente. ¡Pero se necesita la vanguardia proletaria para plasmarlo cuanto antes!
La concentración mundial de riqueza se acentuó aún más en 2017, según datos de su propia ONG Oxfam, el 82% de las riquezas producidas en el mundo durante el último año quedaron concentradas en las manos del 1% de la población, siendo que 3.700 millones de personas, la mitad de la población mundial no se quedaron con nada. El aumento de la desigualdad crece de forma acelerada también en los propios países imperialistas de América del Norte, Europa y Asia donde la incorporación de grandes olas de inmigrantes al proletariado de esos países, hace agudizar enormemente la contradicción entre proletariado y burguesía.
La creciente primarización y desnacionalización de la economía de los países de Tercer Mundo acentúan su dependencia económica y la dominación semicolonial o colonial del imperialismo. Las llamadas "concesiones" petroleras, mineras, forestales se multiplicaron por América Latina, África, en Turquía y en India, promoviendo masivas expulsiones de masas de sus tierras y produciendo grandes devastaciones en el medio natural y social, y generando verdaderos enclaves coloniales en los territorios de la India, Brasil, México, Perú, Bolivia, África del Sur, Filipinas, etc.
De acuerdo con datos oficiales la concentración de tierras en América Latina es aún mayor que antes de la década de 1960, siendo la mayor del mundo. En la India y en todo el sur de Asia grandes contingentes de cientos de millones de campesinos se están levantando en defensa de sus tierras, demostrando que su papel es decisivo para las revoluciones democráticas, que al contrario de disminuir, se ha elevado. Los campesinos son prácticamente la mitad de la población mundial, son la fuerza principal de la Revolución Mundial.
El imperialismo yanqui (“el perro gordo”) como superpotencia hegemónica única es el enemigo principal de los pueblos del mundo, es el que encabeza, en colusión y pugna con la superpotencia atómica rusa ("el perro flaco") y demás potencias imperialistas, las guerras de agresión y rapiña contra los pueblos y naciones oprimidas del mundo.
Sobre la base de cada vez más profunda crisis económica del sistema imperialista mundial, de la que forma parte la crisis del capitalismo burocrático de los países oprimidos, todo el sistema político del viejo orden entra en avanzado grado de descomposición. Las crisis políticas expresan mayor y creciente pugna entre las facciones de las clases dominantes, demostrando que los viejos Estados reaccionarios ya alcanzaron una etapa avanzada de descomposición y hundimiento. En el mundo se desarrolla una situación revolucionaria de forma desigual y persistente.
Los escándalos de corrupción por todo el mundo, además de resaltar la naturaleza putrefacta de estos gobiernos, demuestran la creciente unión personal entre representantes de grandes corporaciones monopólicas y el Poder del Estado. Las elecciones burguesas, como medio de legitimación del viejo orden, están cada vez más desacreditadas, sin legitimidad y despiertan el rechazo espontáneo de las masas, demostrando el agotamiento de la ofensiva general de la contrarrevolución.
Los EE.UU., encabezados por el archirreaccionario Trump, sigue desarrollando su guerra de agresión por la partición y nuevo reparto del llamado Oriente Medio Ampliado (Asia Occidental), agudizando aún más la contradicción principal de la época y del mundo actual, entre las naciones oprimidas, por una parte, y las superpotencias y potencias imperialistas, por la otra.
Después de las derrotas militares sufridas sobre el terreno, los imperialistas yanquis persisten preparando una nueva escalada de agresiones a Siria y en todo el Oriente Medio Ampliado. Y, en medio de la colusión y pugna imperialista, se utilizan cada vez más las fuerzas lacayas y de sus sirvientes de la región, como las de la monarquía terrateniente-burocrática de Arabia Saudita, de la República teocrática terrateniente-burocrática de Irán, tropas intervencionistas del Estado terrateniente-burocrático Turco encabezado por Erdogan, complementadas con el auxilio de fuerzas mercenarias reaccionarias de diversos tipos, llevando a más y mayores genocidios en la región.
Como parte de estas guerras de agresión y genocidios estamos asistiendo a la utilización de movimientos nacionalistas reaccionarios para desviar las luchas de liberación nacional, como el encabezado por la dirección oportunista terrateniente-burguesa del PKK, que arrastró parte de las masas kurdas a ser masa de maniobra y carne de cañón para los planes de los imperialistas de ocupación y rapiña en la región, sirviendo a los objetivos imperialistas de partición y nuevo reparto de Siria en zonas y esferas de influencia.
En medio de la dura lucha de clases contra la reacción y el imperialismo y la lucha contra el revisionismo y el liquidacionismo, el heroico proletariado de Turquía está forjando los instrumentos capaces de desarrollar la Revolución de Nueva Democracia mediante Guerra Popular, contra la semifeudalidad, la gran burguesía, el imperialismo y el viejo y lacayo Estado terrateniente-burocrático encabezado por el régimen absolutista y genocida de Erdogan - AKP. Los comunistas de Turquía están luchando por unir al pueblo turco y kurdo en el Frente Único Revolucionario dirigido absolutamente por el Partido Comunista para realizar la Revolución de Nueva Democracia a través de la Guerra Popular.
La verdadera autodeterminación nacional para la Nación Kurda, como en el caso de Cataluña, País Vasco, Irlanda y otras, sólo podrá alcanzarse a través de la revolución de Nueva Democracia o Socialista, según sea el caso, a través del desarrollo de la Guerra Popular, para lo que se necesita constituir o reconstituir los partidos comunistas marxista-leninista-maoístas, capaces de dirigirlas hasta la victoria.
Es importante destacar la lucha del pueblo palestino en contra del colonialismo imperialista-sionista que necesita transformar su lucha armada de liberacion nacional en guerra popular. Primero fue Inglaterra quien, después de la Primera Guerra Mundial que sustituyo a la dominación otomana e impulsó la colonización de Palestina mediante colonos europeos (pertenecientes al movimiento sionista) y, luego de la Segunda Guerra Mundial, fue el imperialismo yanqui quién prosigió con esta colonización con la partición de Palestina en 1948 y el establecimiento del Estado sionista de Israel. Durante todo este tiempo se ha venido ocupado Palestina y expulsando a sus pobladores mediante la importación de colonos judíos de la ex-Unión Soviética revisionista, así ésta, ha puesto los soldados y los imperialistas yanquis los han armado para sostener la guerra colonial genocida contra los palestinos y los pueblos arábes de la region.

En Asia, donde se encuentran la mayor parte de las masas de la tierra, la gran Guerra Popular de la India representa una gran fortaleza y fuente de inspiración para el Movimiento Comunista Internacional. Derrotando las campañas de cerco y aniquilamiento, así como las protervas políticas de "acuerdo de paz" del enemigo, e impulsando el internacionalismo proletario, el PCI (Maoísta) está elevando la Bandera Roja a mayores alturas y es un gran punto de referencia para las luchas de liberación nacional y su triunfo significará el cambio de la correlación de fuerzas entre revolución y contrarrevolución a nivel mundial.
El PCI (Maoísta) se erigió como el verdadero y consecuente defensor, como vanguardia organizada del proletariado, de la causa de las minorías nacionales oprimidas por el viejo Estado indio, oponiéndose resueltamente a las políticas reaccionarias del nacionalismo hindú brhamanico del régimen de Modi de discriminación religiosa, de casta y de guerra contra el pueblo, buscando dividir a las masas, por lo que el  PCI (Maoísta)  es un importante punto de referencia y fuente de inspiración para los revolucionarios de todo el mundo.
El enemigo, en su búsqueda desesperada de detener el desarrollo de la Revolución de Nueva Democracia, está intensificando sus campañas genocidas contra las masas principalmente campesinas e indígenas, así como las campañas de aniquilamiento selectivo de dirigentes y cuadros comunistas y la persecución a revolucionarios, demócratas y personas  progresistas. La gran guerra popular en la India está demostrando una vez más el principio de que "la sangre derramada no ahoga la revolución, sino que la riega", y todo el sacrificio pagado por las masas se está convirtiendo en odio de clase y en más victorias para el pueblo y para la revolución.
En las Filipinas la guerra popular persiste desde hace más de 45 años, derrotando una a una las campañas de cerco y aniquilamiento de los sucesivos gobiernos lacayos del imperialismo yanqui, así como de sus insistentes llamadas a la capitulación a través de "negociaciones", de "acuerdos de paz" y llamamientos a integrarse al viejo Estado y a su farsa electoral. La política ultrareaccionaria del gobierno Duterte demuestra que lo único que el viejo Estado Filipino tiene que ofrecer a las masas es más genocidios, explotación y opresión.
En América Latina la bancarrota de los gobiernos oportunistas de la gran burguesía con fachada de "izquierda", en Argentina, Brasil, El Salvador, Ecuador, Uruguay, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, etc., está generando olas cada vez mayores de protesta popular y sembrando la semilla de la Guerra Popular. Los viejos Estados de grandes burgueses y terratenientes, sirvientes del imperialismo, principalmente yanqui, viven un agudo y acelerado proceso de descomposición y uno a uno van desmoronándose?. Y son parte de la mayor reaccionarización de este viejo Estado semicolonial y semifeudal, con el crecimiento de movimientos fascistas y tendencia a golpes militares contrarrevolucionarios preventivos ante la inevitable y violenta insurgencia popular frente al incremento exorbitante de la explotación y represión para salvar al imperialismo de su profunda crisis económica y a las clases de grandes burgueses y latifundistas de su crisis de dominación y por conjurar el inicio de más guerras populares.
Por toda América Latina, los notables avances en la reconstitución o constitución de partidos comunistas maoístas militarizados se extienden desde Chile, pasando por Brasil, Ecuador, Colombia hasta México y en Perú, en las alturas de Vizcatán en el VRAEM, tiene su punto más alto y luminoso donde el Partido Comunista del Perú avanza en su reorganización general basado en su Primer Congreso y en la defensa del Presidente Gonzalo para dar nuevo y poderoso impulso a la Guerra Popular.
Asia, África y América Latina, como dijo el Presidente Mao, son las zonas de tempestades revolucionarias y base de la Revolución Mundial. América Latina, como "patio trasero" de  EE.UU., es un gran barril de pólvora y el inicio de más guerras populares en el continente será poderosa mecha del maoísmo para incendiar toda la pradera en grandes llamaradas de la Guerra Popular.
En Europa, las jornadas de luchas de julio contra el G20 en Hamburgo-Alemania dirigidas por los comunistas, fueron una rotunda victoria para el MCI. Los comunistas levantaron la Bandera Roja del maoísmo y no permitieron que ella sea arriada. La odiosa campaña de cacería de brujas por el Estado imperialista alemán no será capaz de detener la marcha del proletariado de Alemania en la reconstitución de su Partido Comunista. También las luchas del proletariado de Francia, Austria y otros contra la reacción imperialista, en el año 2017, demostraron cómo en el vientre de la bestia imperialista se está avanzando en la aplicación del maoísmo, y que el movimiento comunista maoísta se está fortaleciendo y avanzando en el camino de la constitución/reconstitución de partidos comunistas militarizados para iniciar la Guerra Popular, está avanzando a tambor batiente.
En América del Norte, dentro del propio USA, del sur al norte y de este a oeste, florece el maoísmo con el surgimiento y crecimiento de verdaderas organizaciones revolucionarias como los Guardias Rojos y otros colectivos comunistas. El resurgimiento del movimiento comunista en los Estados Unidos, unidos bajo la defensa de la necesidad de conformarse en Partido Comunista marxista-leninista-maoísta para iniciar la guerra popular, es un golpe contundente a la reacción imperialista yanqui y al nuevo revisionismo avakianista del PCR.
Por lo tanto, la situación mundial demuestra un enorme potencial y que el movimiento comunista está resurgiendo con fuerza renovada. Para transformar esta fuerza potencial del Movimiento Comunista Internacional, la Revolución Proletaria Mundial necesita de la constitución/reconstitución de partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas para transformar las actuales luchas armadas de liberación nacional en guerras populares, para realizar la revolución de Nueva Democracia, desatar nuevas guerras populares por la Revolución de Nueva Democracia o por la Revolución Socialista según sea el caso (respectivamente en países oprimidos y capitalistas desarrollados), y a través de sucesivas Revoluciones Culturales Proletarias transitar todo el mundo al Luminoso Comunismo.
El gran Marx nos alertó de que: "La experiencia del pasado nos enseña que la insuficiente atención por la alianza fraternal que debe existir entre los obreros de los diferentes países e incitarlos a sostenerse unos a otros en la lucha por la emancipación es castigado con la derrota común de sus esfuerzos atomizados".
El proletariado internacional necesita superar cabalmente la actual dispersión de fuerzas, surgida con el golpe contrarrevolucionario de la camarilla de Teng Siao-ping en China tras la muerte del Presidente Mao, agravada por la liquidación del MRI por el nuevo revisionismo de Avakian, Prachanda y sus compinches, realizar una Conferencia Internacional Maoísta Unificada para avanzar en la formulación de la Línea General para el Movimiento Comunista Internacional y la formación de una Nueva Organización Internacional del Proletariado que sirva a la lucha por colocar el maoísmo como mando y guía de la Revolución Mundial.
El marxismo es opuesto a toda forma de chovinismo imperialista y nacionalismo estrecho. El proletariado es una clase internacional única con intereses y destino indisolublemente ligados, por lo que el único principio marxista para el Movimiento Comunista Internacional es el Internacionalismo proletario. El Presidente Mao Tsetung afirmó: "El internacionalismo es el espíritu del comunismo."
Marx, al señalar la importancia de la existencia de la Asociación Internacional de los Trabajadores - AIT, afirmó que mientras el papel de vanguardia del proletariado en las jornadas de 1848 tardó décadas en ser reconocido, cuando ocurrió la Comuna de París, ésta fue inmediatamente reconocida y sus lecciones incorporadas al movimiento del proletariado internacional.
Hoy, el proletariado internacional en dura lucha por barrer al imperialismo y a toda la reacción de la faz de la tierra, necesita un MCI y una Organización Internacional que sirva a defender y difundir el maoísmo como tercera, nueva y superior etapa de desarrollo del marxismo, que sirva al proletariado en la constitución/reconstitución de Partidos Comunistas marxista-leninista-maoísta, para tomar el Poder y defenderlo mediante la Guerra Popular en las revoluciones democráticas y socialistas, así como para elevar la defensa, el apoyo y la difusión de las Guerras Populares en curso, para organizar la solidaridad con las luchas y rebeliones populares en todo el mundo.
El revisionismo sigue siendo el peligro principal para la Revolución Mundial y el Movimiento Comunista Internacional, como tal, no puede dar un paso incluso sin combatirlo de modo implacable e inseparable del combate al imperialismo y a toda la reacción. El presidente Mao afirmó que la "historia del movimiento comunista internacional nos muestra que la unidad proletaria se consolida y se desarrolla en lucha contra el oportunismo, el revisionismo y el divisionismo". Por lo tanto sólo contando con unidad ideológica y política el proletariado puede lograr cohesión de organización y unidad de acción.
Los planes oportunistas por una amplia unidad, independientemente de la unidad ideológica y política, deben ser rechazados. Como dijo Lenin, "Lo importante no es el número, sino que expresen de un modo justo las ideas y la política del proletariado verdaderamente revolucionario".
El Movimiento Comunista necesita una nueva Organización Internacional, fuertemente unida en torno al maoísmo y la Guerra Popular, que sirva a poner el maoísmo como mando y guía de la revolución mundial, iniciando y desarrollando más guerras populares.
La unidad de los comunistas a nivel mundial exige por lo tanto 1) la defensa del Maoísmo, como nueva, tercera y superior etapa del marxismo, contra todo tipo de revisionismo, nuevo y viejo, tales como las Líneas Oportunistas de Derecha en Perú, avakianismo y prachandismo, 2) la defensa de la Guerra Popular, como la estrategia militar superior de la clase,  Línea Militar del Proletariado, centro de la Línea Política General para el Movimiento Comunista Internacional, medio para realizar las revoluciones de nueva democracia y socialistas, para derrotar a la Guerra Imperialista mundial si ésta se impone, oponiéndole a ella la Guerra Popular Mundial.
La realización de una Conferencia Internacional Maoísta Unificada debe basarse en estos principios ideológicos y políticos para avanzar en la formulación de la Línea General para el Movimiento Comunista Internacional y dar luz a una nueva Organización Internacional del Proletariado capaz de cumplir estas tareas y objetivos que la Revolución Proletaria Mundial demanda, sirviendo como un gran paso adelante en la reunificación de los comunistas en todo el mundo.
El Movimiento Comunista está resurgiendo con fuerza renovada, hoy la situación objetiva y subjetiva para una Conferencia Internacional Maoísta Unificada y la formación de una Organización Internacional del Proletariado son mucho mejores que cuando  la fundación del MRI, basta decir que en su reunión de fundación en 1984, predominó la participación de partidos y organizaciones que se oponían al maoísmo como nueva, tercera y superior etapa de desarrollo del marxismo, adoptando apenas "pensamiento mao tse-tung" y sólo mucho más tarde aceptaron el maoísmo, aun así, solo formalmente.
Los Partidos y Organizaciones marxistas-leninistas-maoístas nos reafirmamos y elevamos nuestro compromiso de luchar por la reunificación de los comunistas a nivel mundial, bajo la base y guía del marxismo-leninismo-maoísmo y de la Guerra Popular, combatiendo implacablemente al revisionismo viejo y nuevo y todo oportunismo, al servicio de la Revolución Proletaria Mundial.
A 200 años del nacimiento de nuestro fundador y a 170 años del nacimiento del Movimiento Comunista Internacional nos reafirmamos en su magistral predicción refiriéndose a la revolución comunista: "Los proletarios no tienen nada que perder en ella, además de sus cadenas. ¡Tienen, en cambio, un mundo por ganar! "

¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!
¡Abajo el revisionismo de viejo y nuevo cuño!
¡Defender a los presos políticos y prisioneros de guerra revolucionarios de todo el mundo!
¡Por una Conferencia Internacional Maoísta Unificada y la formación de una Nueva Organización Internacional del Proletariado!
¡Defender la vida y la salud del Presidente Gonzalo, con Guerra Popular!
¡Viva la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial!
¡Abajo la Guerra Imperialista! ¡Viva la invencibilidad de la Guerra Popular!

Firmas*:
Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Partido Comunista del Perú - PCP
Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Núcleo Revolucionario para la Reconstitución del Partido Comunista de México
Frente Revolucionario del Pueblo de Bolivia MLM
Comité Bandera Roja – Alemania

jueves, 22 de marzo de 2018

¡HONOR Y GLORIA PARA EL CAMARADA JAVIER LÓPEZ!



Al proletariado y pueblo de México; a los camaradas de la Corriente del Pueblo Sol Rojo, el Partido Comunista del Ecuador-Sol Rojo expresa su solidaridad internacionalista y su profundo pesar por el deceso del camarada Javier López Martínez, “Comandante Rojo”.

Las condiciones en las que va desbrozando camino la línea ideológica correcta en México es compleja, difícil, con ciertas particularidades que necesariamente demandan de hombres y mujeres con alto nivel de conciencia y firme voluntad de lucha, y precisamente eso queda en la memoria colectiva de la clase y del pueblo, la figura de comunistas de esta estirpe que lo entregan todo, sin reservases y que queda como un  legado firme a replicar en cualquier lugar del mundo donde la clase y el pueblo se funden en esa necesaria forja por la conquista del poder.

Camarada Javier López es ya uno de esos comunistas que el proletariado y pueblo del Ecuador recoge como un insigne referente en la brega por desatar, desarrollar y sostener la guerra popular hasta el comunismo.


¡HONOR Y GLORIA PARA EL CAMARADA JAVIER LÓPEZ!

¡VIVA LA CORRIENTE SOL ROJO DE MÉXICO!

¡VIVA EL MARXISMO LENINISMO MAOÍSMO!

CAMARADA “COMANDANTE ROJO”

EN EL CORAZÓN DE LA CLASE Y DEL PUEBLO DE LOS PAÍSES OPRIMIDOS DEL MUNDO
A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO!

sábado, 10 de marzo de 2018

DECLARACIÓN CONJUNTA


¡Proletarios de todos los países, uníos!



¡Vivan los 200 años del nacimiento del gran Carlos Marx!

Este año el proletariado y todos los explotados y oprimidos del mundo celebran los 200 años del nacimiento del gran Karl Heinrich Marx. Con desbordante júbilo los comunistas en todo el mundo celebramos al fundador de nuestra ideología. Con Marx y el marxismo, se abre el grandioso capítulo en la historia de la humanidad en donde los hombres, dotados con la ideología del proletariado, pueden comprender científicamente las leyes de la sociedad y el pensamiento, comenzando así la lucha consciente por acabar la sociedad de clases y avanzar hacia el glorioso comunismo.

Marx y su entrañable camarada Friedrich Engels alzaron por primera vez la voz de mando: ¡Proletarios de todos los países, uníos! Consigna bajo la cual se han lanzado a la lucha revolucionaria millones de obreros en todo el mundo, han logrado poner las banderas del comunismo en cumbres cada vez más altas: desde el triunfo de la gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia que ha inaugurado una Nueva Era para la humanidad, pasando por la gran Revolución China en 1949 y docenas de victoriosas luchas de liberación nacional de las naciones y pueblos oprimidos, a la epopeya de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China, hasta las guerras populares de la actualidad que persisten incontenibles en Perú, India, Filipinas y Turquía. Y con ello el marxismo se ha desarrollado a través de su aplicación y en medio de las más encarnizadas luchas, deviniendo en marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, que es la nueva, tercera y superior etapa del marxismo. Con destacada y dura brega contra viento y marea en Perú ondea invencible la bandera del maoísmo y el pensamiento Gonzalo, erguida por el PCP y el Presidente Gonzalo, jefe de la Revolución Mundial y continuador de Marx, Lenin y el Presidente Mao.   
 
Reaccionarios y revisionistas se empeñan, al no poder esconder su todopoderosa e inmortal doctrina, en mostrar a Marx fragmentado y falseado como el “intelectual de biblioteca”, como el Marx “humanista”, el “envenenado vengador”, “el dogmático”. Los revisionistas, viejos y nuevos, que se esfuerzan en la tarea de vaciar el marxismo de su esencia revolucionaria se estrellan con su inconfundible definición respecto a la lucha de clases y la dictadura del proletariado: en lo que a mí respecta, no ostento el título de descubridor de la existencia de las clases en la sociedad moderna, y tampoco siquiera de la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, los historiadores burgueses habían descrito el desarrollo histórico de esta lucha de clases. Lo que yo hice de nuevo fue demostrar: 1) Que la existencia de clases está vinculada únicamente a fases particulares, históricas, del desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura solo constituye la transición a la abolición de todas las clases y a una sociedad sin clases.[1]

Otros lo intentan mostrar como “anti-dogmático” en su intento de contraponerlo a quienes tildan de dogmáticos pero que en verdad han sido sus continuadores, quienes han aplicado consecuente y creadoramente el marxismo a la práctica revolucionaria dirigiendo al proletariado a conquistar el poder y construir el socialismo: Lenin y el Presidente Mao.

Pero Marx solo hay uno: el genio fundador de la ideología del proletariado, el gran dirigente del proletariado que sentó las bases teóricas, ideológicas y políticas de la lucha de clases, y lo guió en sus primeras batallas contra la burguesía y la reacción europeas, el reivindicador de la necesidad de la violencia revolucionaria y la dictadura del proletariado, el feroz combatiente contra las falsas teorías que desvían al proletariado,  el revolucionario ferviente que dedicó la vida entera a la causa del proletariado y que no tenía más aspiración que su emancipación. Nos corresponde a los Partidos y Organizaciones marxistas-leninistas-maoístas limpiar el barro que los revisionistas han echado sobre la figura del gran Marx y devolverles a las masas proletarias la verdadera imagen del primer gran jefe de la clase.

Algunos revisionistas dibujan a un Marx encerrado en la biblioteca de Londres. Tratan con ello de esconder -tras la enorme labor científica realizada por Marx- su propia traición al proletariado y justificar su capitulación e ineptitud para dirigir al proletariado y a las masas hacia la toma del poder. Avakian, revisionista de escritorio, delira al comparar su labor de zapa con los años que Marx pasó en Londres dedicado a la labor científica para escribir El Capital, obra en la que desnuda la raíz de la ganancia capitalista, la plusvalía, esencia de la economía capitalista contemporánea, y demuestra científicamente la inevitabilidad de que el proletariado barra las caducas relaciones de producción capitalistas. Como el mismo Marx planteara “mi principal misión consiste hoy en dejar a la clase obrera una base teórica suficientemente firme y ancha para que le sirva de punto de apoyo en su organización futura y de arsenal de donde saque las armas necesarias para luchar con la burguesía[2]. “Para asegurar el éxito de la revolución es necesaria la unidad del pensamiento y de la acción. Los miembros de la Internacional tratan de crear esta unidad por medio de la propaganda, la discusión y la organización…[3].  Marx se consagró a la labor científica no por erudición o fama, sino por el contrario -bajo los más encarnizados ataques de sus opositores y soportando ingentes sacrificios en la pobreza y enfermedad- lo hizo con el único fin de poner los fundamentos teóricos de la ideología del proletariado, cuestión que entendía que era de vital necesidad para la causa obrera pues sentaba las bases ideológicas para su lucha política y su organización.

Nada más ajeno a la realidad y al marxismo, pensar que Marx pasó su vida alejado de las masas y de las luchas revolucionarias. Marx fue siempre un decidido revolucionario: en su militancia en el periódico de los hegelianos de izquierda, en la dirección de la Liga de los Comunistas, en su participación en la revolución de 1848 en Alemania, en la minuciosa correspondencia que durante toda su vida mantuvo con los más variados dirigentes del proletariado, en la constante publicación de artículos y en ocasiones la dirección de revistas para la agitación, y finalmente, en la grandiosa conducción que tuvo de la Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional, que puso las bases ideológicas del proletariado sobre las que se edificarían los primeros partidos comunistas en varios países. Ante la tumba de Marx, Engels dijo: “Marx era, ante todo y sobre todo, un revolucionario. La verdadera misión de su vida era cooperar de un modo o de otro al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones del Estado creadas por ella, cooperar para la emancipación del proletariado moderno, a quien él por vez primera infundió la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones que informaban su liberación”.[4]

Otros intentan engañar a las masas con un Marx humanista e incluso pacifista. El fundador de la ideología del proletariado planteaba que “el antagonismo entre el proletariado y la burguesía es una lucha de clase a clase, lucha que llevada a su más alta expresión, es una revolución total. Por lo demás ¿hay que extrañarse de que una sociedad fundada en la oposición de las clases se resuelva en la contradicción brutal, en un choque de cuerpo como último desenlace?”[5]. Después de la experiencia del proletariado en las revoluciones de Alemania de 1848 y muy especialmente con la gloriosa Comuna de París en 1871, Marx elevaría su comprensión y sintetizaría aún más la necesidad de destruir la vieja maquinaria del Estado burgués por medio de la violencia revolucionaria e instaurar la dictadura del proletariado.

Marx en su Crítica al Programa de Gotha en el problema de la correlación entre el Estado y la sociedad [socialista, que Marx llama "primera" fase, o fase inferior de la sociedad comunista], dejó establecido para siempre : ‘... Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista —prosigue Marx— media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde  también  un  período  político  de  transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado...’” [6]

Hoy osan levantar a Marx en contra de la validez universal de la guerra popular. Plantean que en algunos países no hay condiciones para iniciar la guerra popular -o revisan el concepto de guerra popular para dejarlo como huelga política de masas o insurrección- y que preparar el inicio sería voluntarioso, aventurero o aislado del movimiento de masas. Marx criticó duramente aquellos revolucionarios desesperados que se lanzaban a combates sin las masas creyendo que “el motor de la revolución no es la realidad, sino la voluntad”[7]. Pero precisamente la realidad no es estática. El desarrollo histórico y político ha conducido a situación revolucionaria en desarrollo desigual y a la ofensiva estratégica de la revolución proletaria mundial, situación que exige la reconstitución/constitución de partidos comunistas militarizados para iniciar lo más pronto guerras populares. Quienes predican hoy la huelga política de masas y la insurrección como estrategia de la revolución -así unos lo denominen estrategia de la guerra popular para los países imperialistas- son quienes niegan en verdad las exigencias de la realidad y defienden el consabido camino oportunista de la acumulación pacifica de fuerzas, antesala del cretinismo parlamentario.

Fue precisamente Marx quien rescató el principio enérgico de la actividad humana, el “lado activo” del idealismo y lo llevó al materialismo, refutando a todos los materialistas contemplativos e instando a una activa práctica revolucionaria para transformar la realidad, cosa que hoy solo se concreta armando a las masas parte por parte, incorporándolas en medio de la guerra popular para la toma del poder. Marx también planteó: “Allí donde nosotros decimos a la clase obrera: tenéis que pasar por quince, veinte, cincuenta años de guerras civiles y luchas de pueblos, no solo para cambiar la realidad, sino para cambiaros a vosotros mismos, capacitándolos para el Poder, vosotros les decís: ¡O subimos inmediatamente al Poder o nos echamos a dormir”[8]. Voluntariosos y alejados de las masas son quienes inician o desarrollan lucha armada sin contar con partido comunista militarizado, guiado firmemente por el marxismo-leninismo-maoísmo aplicado al propio país. Por este camino llegan tarde o temprano a la predica de “echarse a dormir,” a acuerdos de “paz” y a la capitulación ante la reacción, negando así la crisis general del imperialismo y la tendencia histórica y política principal a la revolución.

Marx fue el jefe del proletariado que logró la unidad del movimiento obrero en varios países durante los años de la I Internacional, unidad basada en la férrea defensa de los principios del proletariado y en oposición a la conciliación. Acusado por los bakuninistas de autoritario y por muchos otros de escisionista, Marx supo que ya la I Internacional había cumplido su misión histórica y que era mejor que acabara antes de que muriera asesinada por la unidad sin principios. Hoy la dispersión en el Movimiento Comunista Internacional solo podrá ser superada gestando una unidad sobre la base de los principios del marxismo, es decir sobre una comprensión unificada del maoísmo, que lejos de llevar al dogmatismo proporciona la base ideológica para la aplicación creadora en cada país, forjando pensamientos guía para reconstituir/constituir partidos comunistas que inicien y dirijan guerras populares.

Marx siempre confió inquebrantablemente en el proletariado y nunca, durante los fracasos de sus primeras luchas, dudó de su misión histórica -científicamente comprobada- de ser sepulturero del capitalismo. Lejos de caer en desesperación o en abatimiento, se esmeró por sacar lecciones de sus derrotas temporales para nutrir el marxismo y sentó también las bases de la lucha contra el revisionismo. “Todos los apartados importantes de los anales de la revolución de 1848 a 1849 llevan el epígrafe de ¡Derrota de la revolución! Pero lo que sucumbía en estas derrotas no era la revolución. Eran los tradicionales apéndices prerrevolucionarios, las supervivencias resultantes de relaciones sociales que aún no se habían agudizado lo bastante para tomar una forma bien precisa de contradicciones de clase: personas, ilusiones, ideas, proyectos de los que no estaba libre el partido revolucionario antes de la revolución de Febrero y de los que no podía liberarlo la victoria de Febrero, sino solo una serie de derrotas.[9]

Aplicando este análisis de Marx a toda la era de la revolución proletaria mundial, vemos que nos encontramos ante un proletariado tremendamente fortalecido, que en la lucha entre revolución y contrarrevolución ha salido victorioso y fortalecido con el marxismo-leninismo-maoísmo, en dura y cruenta lucha contra el imperialismo y la reacción, lucha inseparable de la lucha contra todo el oportunismo y revisionismo.

En 1879, el que años más tarde se consagrara como el primer revisionista de la historia, E. Bernstein, trató de revivir en su “Examen retrospectivo del movimiento socialista” aquellas ideas prerrevolucionarias que Marx condenó y declaró derrotadas en la revolución del 1848. Marx y Engels se lanzaron a la batalla y rompieron filas declarando que: En cuanto a nosotros, y teniendo en cuenta todo nuestro pasado, no nos queda más que un camino. Durante cerca de 40 años hemos venido destacando la lucha de clases como fuerza directamente propulsora de la historia, y particularmente la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado como la gran palanca de la revolución social moderna. Esta es la razón de que no podamos marchar con unos hombres que pretenden extirpar del movimiento esta lucha de clases[10]. Hoy, la tarea pendiente del balance de las últimas décadas del Movimiento Comunista Internacional, solo puede llevarse a cabo deslindando claramente los campos, repudiando el nuevo revisionismo que ha salido derrotado, y unificándonos en torno a una comprensión más alta del maoísmo.

El llamado del Manifesto del Partido Comunista y del manifiesto de la I Internacional para el proletariado era claro: tomarse el poder y subordinar a este objetivo los intereses inmediatos del proletariado, y según el momento, sin perder el objetivo final, trazar la táctica adecuada. Por ello Marx siempre orientó con gran destreza la táctica del proletariado para cada momento y la relación que debía tener con las otras clases de la sociedad: en tiempos de prosperidad del capitalismo (que aún no había devenido en monopolista, parasitario y agonizante) trazó la lucha de los obreros por salario como verdaderas guerras civiles que prepararan a la clase para la “batalla futura” y por el “objetivo final”.  Defendió el uso de la legalidad en los periodos de “estancamiento político y dominio de la legalidad burguesa[11] pero condenó severamente al Partido Socialdemócrata Alemán el no haber pasado a la ilegalidad con firmeza después de promulgada la ley de excepción contra los socialistas en Alemania. En cuanto a la relación del proletariado con la burguesía y el campesinado donde no se hubiese consumado aun la revolución democrática, Marx sentó valiosísimos análisis que sirvieron de guía para lo que Lenin y el Presidente Mao Tsetung desarrollarían; la burguesía sin fe en sí misma y sin fe en el pueblo; gruñendo contra los de arriba y temblando ante los de abajo[12]. Y frente al campesinado, Lenin recogería “mientras en Alemania no se llevó a término la revolución democrática (burguesa), Marx concentró toda su atención, en lo referente a la táctica del proletariado socialista, en impulsar la energía democrática de los campesinos[13], poniendo en la superficie lo dicho por él y lo que los revisionistas de entonces cuidaran de sepultar: Todo el problema, en Alemania, dependerá de la posibilidad de respaldar la revolución proletaria con una especie de segunda edición de las guerras campesinas[14].

Se cumplen también este año los 170 años de la publicación de El Manifiesto del Partido Comunista, programa del proletariado trazado por Marx y Engels, cuyos principios hoy tienen validez y vigencia y corresponde aplicarlos. Recalcamos una vez más el llamado del Manifiesto: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”.

Celebramos entonces con júbilo el nacimiento del gigante del proletariado, que bebió de lo más alto de la humanidad, de la filosofía clásica alemana, de la economía política inglesa y del socialismo francés, y en lucha con ellas, sintetizándolas y elevándolas magistralmente, dando a luz la integral ideología científica del proletariado, que en más de un siglo y medio de duras luchas de clases y luchas de dos líneas ha devenido en marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento gonzalo.

A los comunistas nos corresponde enarbolar, defender y aplicar, principalmente aplicar el maoísmo para llevar a cabo revoluciones de nueva democracia y sin interrupción pasar a la socialista en los países dominados por el imperialismo – la inmensa mayoría de países y donde están la gran mayoría de las masas –, revolución socialista en los países capitalistas desarrollados y sucesivas revoluciones culturales para prevenirse de la restauración, desarrollar el socialismo y asegurar el pasaje al comunismo. Y esto solo puede hacerse combatiendo al imperialismo y a la reacción implacable e indesligablemente del combate al revisionismo viejo y el nuevo, y su nueva expresión que se sistematizó y estructuró en las líneas oportunistas de derecha en el Perú, hoy con su propia organización partidaria revisionista, que pretende usurpar el nombre del PCP y con sus organismos electoreros de frente como el Movadef y Fentep, así como combatiendo también a sus otras expresiones, como son las de Avakian y Prachanda, etc.

Celebremos el bicentenario del nacimiento de nuestro fundador, el gran Carlos Marx y el  170 Aniversario del Manifiesto del Partido Comunista sirviendo más y mejor a imponer el maoísmo como mando y guía de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, base necesaria para que el proletariado pueda reconstituir la Internacional Comunista que plasme con guerras populares la epopeya comenzada por Carlos Marx rumbo a nuestra meta final el por siempre dorado Comunismo:

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Vivan los 200 años del nacimiento del gran Carlos Marx, primer gran Jefe del proletariado!

¡Viva su genial e inmarcesible obra!

¡Vivan los 170 años del Manifiesto del Partido Comunista!

¡Enarbolar, defender y aplicar el internacionalismo proletario!

¡Defender la vida y la salud del Presidente Gonzalo con guerra popular!

!Abajo la Guerra Imperialista! Viva la Guerra Popular!

¡Guerra Popular hasta el comunismo!


Partido Comunista del Brasil (Fracción Roja)
Movimiento Popular Perú (Comité de Reorganización)
Partido Comunista de Ecuador - Sol Rojo
Fracción Roja del Partido Comunista de Chile
Organización Maoísta para la Reconstitución del Partido Comunista de Colombia
Núcleo Revolucionario para la Reconstitución del Partido Comunista de México
Comité Bandera Roja – Alemania


febrero de 2018




[1]             Carta de Marx a Weydmeyer. 5 de marzo de 1852.
[2]             Citado por José Mesa en el prologo a la traducción de Miseria de la Filosofía. 1981.
[3]             Citados en Sobre la construcción de Partido. Presidente Gonzalo. 1976.
[4]             F. Engels. Discurso ante la tumba de Marx.1883
[5]             K. Marx. Miseria de la filosofía. 1847
[6]             Citado por Lenin en El Estado y la Revolución
[7]             Intervención de K. Marx en sección del Comité Central de la Liga de los Comunistas 1850, citada por Franz Mehring en Karl Marx, el fundador del socialismo científico
[8]             Ibíd.
[9]             Karl Marx. Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. 1850
[10]           K. Marx y F. Engels. De la carta circular A A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y otros. 1879.
[11]           Citado por Lenin en Carlos Marx. 1914
[12]           Ibíd.
[13]           Ibíd.
[14]           Carta de K. Marx a F. Engels. 16 de abril 1856.